Carta abierta de un emigrante a quien aún está en Venezuela
Miro a mi bebé aún dormido. Yo tomo mate y miro las noticias locales, muestran el horror y la barbarie de lo que pasa en mi país. Acá, el ruido de fondo son autos y alguna máquina y obreros de un edificio en construcción cercano. Me pregunto, ¿cuál será tu ruido hoy? ¿Serán detonaciones, serán gritos, quizás el sonido inconfundible de la madera quemándose en una barricada? Probablemente sientas que entre tú y yo hay una diferencia de miles de kilómetros -reales y emocionales-, pero quiero que sepas que es más lo que nos une que lo que nos separa. Yo estoy acá, lejos, y he visto partir de el mundo terrenal a muchos de mi seres más queridos, sin tener la posibilidad económica o familiar de acompañar a mis familiares en aquel duro momento. No pude abrazar a mi abuelo por última vez. No pude ver agonizar a mi padrino, decirle cuánto lo amaba y lo amo. No pude ver la realidad de la precariedad en la que se encuentra el sistema de salud de mi país. Emigré hace seis años -recién cumplidos...
